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Las parejas en verano

Dia 04 Septiembre 2016

"La DGT espera unos 43 millones de desplazamientos en agosto"

Con titulares como este o similares nos encontramos cada verano. No podemos obviar que una gran mayoria de la población deposita en las vacaciones veraniegas muchas de sus expectativas del año.

Es indiferente si la duración de las vacaciones son cortas ( nos bombardean los anuncios de todas las cosas que podemos hacer en verano y de como nos puede cundir el tiempo, tanto, que a veces las vacaciones en lugar de para descansar nos agotan mas) o largas, como las de los profesores de la escuela pública, siempre nos quedan cosas por hacer, y tendemos a esperar que sean mágicas y maravillosas. Lo que llama la atención es que año tras año el INE siga publicando sus estadísticas en las que se reflejan como los divorcios aumentan tras el parón vacacional. En 2013 un 28%, y esto ¿por qué?

¿Qué sucede durante este período, aparentemente idílico, para explicar estos datos? De hecho, desde hace años, escuchamos en la prensa y en la televisión el concepto de depresión post-vacacional. ¿Es cierto que nos deprimimos al volver a la rutina? La opinión de nuestro equipo de Río Psicología es que todo esto tiene que ver con las expectativas que depositamos en las vacaciones y hoy vamos a profundizar sobre el tema, centrandonos en la pareja.

La rutina, tiene obligaciones, horarios determinados, es decir, espacios individuales que no son negociables y que nos permiten no tener que plantearnos que haríamos con nuestro tiempo si estos no existieran.

En terapia de pareja vemos estos conflictos constantemente, cuando los límites no están claramente verbalizados, las expectativas sobre lo que el otro debe hacer y desear son difícilmente manejables. No podemos olvidar que algunos conceptos de amor romántico están generalizados desde una perspectiva distorsionada. Es común oir entre las parejas: 

"si me quiere lo tiene que dar todo por mi", "deberia saber las cosas que me hacen feliz sin que yo se lo diga, si me quisiera de verdad".

Estos pensamientos forman parte de la cultura de un modo mas o menos consciente, pero que en nuestra opinión son mas una dificultad en el manejo de los vínculos de apego que en un cuestionamiento del amor de nuestra pareja. Apego entendido como la forma en la que nuestros padres nos enseñaron, a través de su relación con nosotros, a entender el amor y que en el futuro reproduciremos con nuestras parejas.

Si la elección de pareja es, aparentemente voluntaria, ¿qué sucede entonces durante las vacaciones? Pues tendemos a depositar todas las expectativas en estos días como si fueran a resolver el estrés y la angustia de los meses previos. Es como si pensasemos que cambiar el escenario fuese lo que necesitamos para estar mejor, y lo que sucede es que a corto plazo parece cierto, pero en seguida somos conscientes de que no funciona.

Dejamos de hacer las cosas que nos interesan, de permitirnos estar tranquilamente algún rato solos, o al contrario le permitimos a nuestra pareja que se tome sus vacaciones mientras solo uno se ocupa de la logística diaria que en el año se hace entre ambos. Y así comienzan los roces, la tensión aumenta y cada situación en lugar de ser una oportunidad de acercamiento y reconciliación, va incrementando el malestar, porque como podíamos ber en la película "Inside out" cuando las emociones cogen el control la parte lógica queda a un lado y cuesta regularse para poder ver con perspectiva que es lo que realmente sucede y que se necesita para salir de allí. 

¿Se puede solucionar esta situación? Claro que sí, en Río Psicología podemos ayudarte, pero tenéis que tener claro que no existen las soluciones mágicas, es decir, hay que asumir que podemos querer y adorar a nuestras parejas, pero que en ocasiones también nos enfadan y nos hacen daño. Eso no implica que no sean los compañeros con los que queremos seguir compartiendo la vida, si no que tenemos que revisar y verbalizar nuestros deseos, necesidades y límites de una manera mas eficaz, es decir, los adultos tendemos a hablar, bastante, pero lo que hemos observado después de muchos años es que tendemos a evitar los temas polémicos y por lo tanto nunca resolvemos lo que realmente nos molesta o duele. 

Y ahora, contadnos vosotros. ¿Os sentís reflejados en este post? Tal vez, ¿necesitais un espacio en el que mejorar vuestra comunicación?

 

¡Ponle solución y comenzad a vivir una vida más plena!

Llámanos ahora al 91 091 26 95

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