A veces, estar mal no es falta de voluntad: es una señal de que necesitas acompañamiento.
Todas las personas atravesamos momentos difíciles y experimentamos tristeza a lo largo de la vida. Sentir tristeza es una respuesta emocional natural y saludable ante la pérdida o la dificultad. Sin embargo, cuando ese estado se prolonga, se intensifica o se convierte en un peso que dificulta el día a día, es posible que estemos ante un proceso depresivo.
La depresión no es una debilidad de carácter ni algo que se resuelva "poniendo de tu parte": es un trastorno multifactorial que afecta a la mente, al cuerpo y a la forma de relacionarte con el mundo, y que requiere un abordaje profesional riguroso y especializado.
Desde Río Psicología puedes concertar una primera cita informativa totalmente gratis y sin compromiso para una evaluación personalizada de cada paciente.
La depresión no siempre se manifiesta pasando el día llorando o sin poder levantarse de la cama. Aunque esto puede ocurrir, la realidad clínica es mucho más diversa y afecta a diferentes áreas:
Búsqueda compulsiva de confort en la comida: Levantarse por la noche o acudir a alimentos hipercalóricos como intento de regular el sistema nervioso.
Desconexión social: Costarte un esfuerzo desmedido acudir a reuniones con amigos, pareja o familia, o sentirte ajeno durante las conversaciones.
Dificultad para fijar la atención: Tener que releer varias veces la misma página o perder el hilo de las tareas cotidianas.
Aumento del consumo de sustancias: Recurrir con mayor frecuencia al tabaco, alcohol u otros estimulantes para buscar alivio o bienestar temporal.
Agotamiento desde primera hora: Sentir que las rutinas más básicas de autocuidado (ducharse, vestirse, empezar el día) exigen una energía de la que no dispones.
Cuando nos deprimimos, los proyectos pierden su sentido y la capacidad de ilusionarse se apaga. En Río Psicología no aplicamos un tratamiento estándar: hay tantas depresiones como personas.
Mediante un proceso de evaluación exhaustivo, identificamos las causas que desencadenaron y mantienen el malestar para diseñar un plan terapéutico integrador que te ayude a:
A diferencia de los adultos, los niños cuentan con recursos emocionales en desarrollo y una mayor inmadurez neurobiológica, por lo que las consecuencias de un cuadro depresivo no tratado pueden condicionar su evolución evolutiva.
Nuestra intervención frente a la depresión infantil: Ofrecemos un espacio seguro adaptado a su lenguaje y momento vital. Combinamos evaluación integral, psicoeducación, Mindfulness adaptado y EMDR para procesar el malestar del menor y orientar a las familias en todo el proceso.
La adolescencia es una etapa de intensos cambios físicos, hormonales y emocionales. Sin embargo, cuando el malestar sobrepasa la reorganización propia de la edad, es fundamental intervenir a tiempo para evitar que se cronifique.
Nuestra intervención frente a la depresión adolescente: Acompañamos al joven sin juzgarle, respetando su espacio pero construyendo un vínculo de confianza firme. Empleamos EMDR, Mindfulness y Psicoeducación para ayudarle a regular sus emociones, fortalecer su identidad y construir un proyecto personal saludable.
Si sientes que la falta de energía, la tristeza o el aislamiento están condicionando tu vida o la de tus hijos, dar el paso hacia la terapia es la forma de empezar a reconstruir la estabilidad.
Ofrecemos atención presencial en Madrid (Arganzuela) y sesión online.